Sobre waffles, lo primero que veo al despertar, y buscar el propio reflejo.
Los ejercicios de esta semana fueron: lo primero que ves al despertar, copiar la obra de alguien más, un retrato como si te estuvieras viendo frente a un espejo, y un tema libre.
El primer ejercicio que hice fue sobre lo primero que veo al despertar. Me gustó porque me hizo ser consciente de varias cosas que se encuentran en mi espacio y que suelo dar por hecho, además, elegí pintar un día específico de la semana pasada en que mi perrita amaneció a mi lado en una posición muy bonita. Fue interesante hacer este ejercicio ya que lo hice sobre la puerta de mi closet (sí, la que sale ahí), y mientras pintaba, iba reconociendo de distintas maneras el mismo espacio representado en la pintura. Estuvo loco. Me gustó pintar mi bata rosa de baño, y me pelée con la perspectiva de la cama y las cosas que están sobre ella; me ganó. Se nota un buen.
Últimamente hago muchas pinturas sobre momentos íntimos y bonitos con mis amigas. Sigo sin saber en qué se basa la decisión sobre qué momentos representar. No sé si tenga que ver con cierta empatía o experiencia específica que se crea en ese espacio que me hace querer tener algo físico o tangible con qué recordarlo. Es casi como si la pintura fuera una herramienta para materializar, de alguna forma, la complicidad que ahí se forma.
Esta fue la obra que copié. Me decidí por Fingers (1999) de Marlene Dumas. La decisión no fue muy consciente, simplemente fue lo primero que se me vino a la mente. Me gusta la paleta de colores de la original, y las texturas que contiene. Copiarla fue más difícil de lo que esperaba.
Este es el autorretrato. Fue todo un trip. Mientras hacía el primer ejercicio sobre lo primero que veo al despertar, me crucé con mi reflejo en el espejo de mi cuarto varias veces. Después comencé a pensar específicamente en todas las veces que me encuentro en mi cuarto sola frente al espejo bailando, en posona, o simplemente haciendo caras e imaginándome en situaciones varias. Pensé que sí tengo un mood muy específico cada que me veo frente al espejo, y que definitivamente, pertenezco a la religión de Paris Hilton cuando dijo "never pass a mirror without looking in it". Algo que constantemente me pregunto cuando paso demasiado tiempo viéndome frente a un espejo, es ¿Cuál representación de nosotrxs es más exacta? ¿La del espejo? ¿La de una fotografía?. Supongo que por eso me costó creerme que soy la persona del retrato, porque es más cercana a lo que yo veo cuando me miro al espejo, y entre dismorfia y disforia, de repente ya no sé cuál es mi reflejo real (si es que este existe).
Supongo que la cuestión del reflejo es algo no estático que se va construyendo, derrumbando, y transformando poco a poco, a lo largo del tiempo, a distintos ritmos, y dependiendo de los procesos específicos que se atraviesen. Hay una carta del tarot (La Fuerza), que siempre me remite a la cuestión del reconocimiento del reflejo propio, incluso de aquellas sombras que nos cuesta mirar y abrazar como parte nuestra. Siempre he dicho que esta carta es sobre perderle el miedo al miedo; sobre todo al miedo de mirarnos a nosotrxs mismxs. Creo que por eso la cuestión del reflejo y del autorretrato es mucho más compleja de lo que parece a simple vista. Porque hay que saber dónde y cómo mirar.




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